Dressel se queda sin el pleno

Caeleb Dressel de Estados Unidos compite en el Centro Acuático de Tokio (Japón). EFE/EPA/Patrick B. Kraemer

Tokio, (EFE).- Caeleb Dressel no podrá alcanzar las seis medallas de oro que se había propuesto conquistar en los Juegos Olímpicos de Tokio, tras ser incapaz de evitar la derrota del equipo estadounidense en una final de los 4×100 estilos mixta, en las que los norteamericanos ni tan siquiera lograron subir al podio.
Tropiezo del que no se puede considerar responsable Dressel, que luchó por llegar a su equipo a las medallas, pese afrontar la última posta desde la última posición y con una desventaja de ocho segundos.
Un imposible que no impidió al norteamericano hasta el final, consciente de que se el escapa de las manos el sueño de lograr las seis medallas de oro.
Pero ni el esfuerzo de Caeleb Dressel, que logró recortar cinco segundos la desventaja, fue suficiente para llevar al podio al equipo estadounidense, que debió conformarse con la quinta posición final.
Un resultado que trastocó una jornada que estaba resultando extraordinaria para Caeleb Dressel, quien en la primera prueba del día sumó su tercera medalla de oro en la capital japonesa tras imponerse en la final de los 100 metros mariposa con nuevo récord del mundo (49.45) incluido.
Los cien mariposa son posiblemente la prueba en la que el de Florida mejor hace valer su poderío físico y excelente técnica, con ese poderoso braceo que le ha permitido monopolizar los títulos en los últimos grandes campeonatos.
Un dominio, por no llamarlo tiranía, que sólo parece atreverse a cuestionar otra fuerza de la naturaleza como es húngaro Kristof Milak, poseedor de un estratosférico récord del mundo (1:50.73) en los 200 mariposa.
Pero Caeleb Dressel, un feroz competidor, ha convertido en esto Juegos de Tokio la amenaza que supone el nadador magiar en el motor necesario para dar un nuevo paso adelante.
Tal y como quedo claro en la final de los 100 mariposa en la que el estadounidense espoleado por el húngaro nado más rápido que nunca (49.45) para añadir al oro olímpico una nueva plusmarca universal, tras rebajar en 5 centésimas su propio récord del mundo.
Un esfuerzo que no impidió que cuarenta minutos más tarde Caeleb Dressel firmase con un crono de 21.43 el mejor tiempo de las semifinales de los 50 metros libre tras aventajar en 11 centésimas al francés Florent Manaudou, oro en los Juegos de Londres 2012 y plata en los de Río 2016.
Pero cuando todo parecía encaminado para el pleno de Dressel llegó fatídica final del relevo 4×100 estilo mixta, que impedirá al norteamericano los seis oros que perseguía.
LEDECKY SE TOMA LA REVANCHA
Tropiezo que no impedirá coronar a Dressel como “rey” de la natación de estos Juegos, un título que en la categoría femenina compartirán la estadounidense Katie Ledecky y la australiana Ariarne Titmus, tras el triunfo de la norteamericana en la final de los 800.
Una victoria que permitió a Ledecky, que sumó su tercer título olímpico consecutivo en los 800 metros, tomarse la revancha de las derrotas encajadas ante la nadadora australia en las finales de los 200 y 400 libre.
Derrotas que en lugar de hundir a la de Washington parecen haberla hecho más fuerte como ha ido demostrando en Tokio con el paso de los días, al contrario que la joven Titmus, que parece haber ido perdiendo fuerza tras su arrolladora puesta en escena en la capital japonesa.
Dinámicas contrapuestas que se cruzaron en una final de los 800 libre en la que a Katien Ledecky le bastó con un cambio de ritmo a falta de cuatro largos para imponerse con un tiempo de 8:12.57 a una Ariane Titmus, plata, a la que no le bastó con nadar más rápido que nunca.
Un triunfo que permitió a Ledecky cerrar su concurso en el Centro Acuático de la capital japonesa con cuatro medallas, tras colgarse dos oros (800 y 1.500) y dos platas (400 y 4×200), una menos de las que la norteamericana logró en Río, donde sumo cuatro oros y una plata.
KAYLEE MCKEOWN SE CORONA “REINA” DE LA ESPALDA
Números suficientes para reclamar la corona de reina a la que también se postula la joven australiana Kaylee McKeown, de tan sólo 20 años, que logró este viernes su segunda medalla de oro, tras añadir al triunfo que ya logró en los 100 metros espalda la victoria en los 200.
Una final en la que como ya ocurrió en la del hectómetro McKeown hizo valer su explosivo final para arrebatar con un tiempo de 2:04.68 el oro a la canadiense Kylie Masse, que tuvo que volver a conformarse con la plata.
Si Kaylee McKeown es la dueña absoluta de la modalidad de espalda en estos Juegos su compatriota Emma McKeon, ganadora de los 100 libre y del relevo 4×100, va camino de convertirse en la reina de la velocidad, tras firmar este viernes el mejor tiempo en la semifinales de los 50 libre con 24.02, nuevo récord olímpico.

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